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¿Tengo un problema de impuslividad?

La impulsividad se da cuando reaccionamos a estímulos externos (o internos) de una forma extremadamente rápida y desmedida, sin ser capaces de reflexionar previamente. Por suerte, se puede aprender a controlarla, tanto en niños cómo enadultos. En terapia podemos ver cómo, en ocasiones, la impulsividad se convierte en un motivo de consulta.Cabe decir, que como cualquier variable, este rasgo de personalidad no es ni bueno ni malo, sino que todo depende del nivel de interferencia que produce, de nuestra gestión de la situación, así como del autoconocimiento y autocontrol que tenemos sobre determinadas emociones.

La impulsividad se define en psicología como un concepto multifactorial que implica una tendencia a actuar mostrando un comportamiento caracterizado por la poca reflexión, previsión o consideración de las consecuencias. Los comportamientos muy impulsivos suelen ser inapropiados, arriesgados y con consecuencias indeseables, con frecuencia motivados por una emoción fuerte. Muchas veces, una elevada impulsividad nos lleva a elegir ganancias a corto plazo en lugar de ganancias a largo plazo. Por lo tanto, cuando se dan acciones de este tipo no tenemos tiempo para analizar de forma adecuada si la acción es correcta o no, ni anticipamos las consecuencias de nuestros actos hasta después de realizarlos.

Las reacciones impulsivas son normales y algunas veces necesarias, de hecho, generalmente se perciben como espontáneas. Sin embargo, cuando el grado de impulsividad es alto, al realizarlas conlleva un cierto riesgo. En la terapia psicológica se considera que la persona puede llegar a tener un problema si las reacciones impulsivas son las más frecuentes (no son puntuales) y ya hay antecedentes de consecuencias negativas en diferentes áreas vitales (han llevado a problemas en el trabajo, las relaciones personales, etc.). Todos hemos actuado de forma impulsiva alguna vez, pero no es lo mismo que ocurra ocasionalmente a que sea algo que no podemos controlar y que define nuestra manera general de actuar, en cuyo caso es recomendable comentar el caso con un psicólogo para poder mejorar la situación y flexibilizar ese patrón de respuesta.

Dentro de la psicología existen muchas técnicas que pueden ayudar a controlar la impulsividad, muchas enfocadas a fomentar el autocontrol y la reflexividad, pero también algunas orientadas a reducir o manejar emociones intensas que puedan estar precipitando determinados patrones de respuesta, así cómo dotar a la persona de estrategias de solución de problemas y toma de decisiones. Cada persona necesitará trabajar más unas u otras. Realmente aprender a flexibilizar y controlar los patrones impulsivos puede suponer un gran cambio vital ya que es muy frecuente que, cuando constituye un problema,la impulsividad sabotee el alcance de nuestros objetivos y nuestras relaciones y el poder trabajarla nos puede ayudar a conseguir nuestros objetivos y metas de forma más eficaz.