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¿A qué llamamos Terapias de primera generación?

En el artículo de hoy nos gustaría hablar de las terapias de primera generación, para explicar más adelante en qué se diferencian de las de segunda y entender uno de los paradigmas más importantes de la actualidad: las terapias de tercera generación o contextuales.

Pero empecemos por el principio de la historia…

¿A qué llamamos terapias de primera generación?

Algunas de las características principales de las terapias de primera generación, se relacionan con dos aspectos clave: un enfoque ambientalista y la evaluación (objetiva) de su eficacia.

Así pues, en la década de 1950 surge la Fundación de la Terapia de Conducta, que rompe con el Psicoanálisis, y que centra su estudio en la conducta observable. Este aspecto es crucial, ya que permite cuantificar los resultados y en consecuencia, también permite entender la conducta desde una visión más científica y, en algunos casos, modificarla.

Desde este punto de vista, pasan a contemplarse los trastornos psicológicos como conductas disfuncionales, aprendidas, y modificables, en relación a las condiciones que anteceden a la conducta y a las consecuencias que le siguen.

En cuanto a las técnicas más utilizadas en el condicionamiento clásico destacan la Desensibilización Sistemática y la exposición prolongada con prevención de respuesta.

La desensibilización sistemática consiste en una exposición progresiva, que generalmente se inicia en imaginación, para después hacerlo en vivo, a los estímulos o situaciones que generan respuestas de miedo. En la desensibilización sistemática se establece una jerarquía de las situaciones que generan ansiedad (de las que menos generan a las que más, cuantificándolas generalmente de 0 a 10 o de 0 a 100), a la vez que se trabaja por mantener una respuesta incompatible con la ansiedad, aplicando técnicas de relajación previamente aprendidas.

Por otro lado, la exposición prolongada con prevención de respuesta tiene como base la exposición, generalmente en vivo, a aquellos estímulos o situaciones que generan ansiedad, sin escapar ni evitar dicha exposición, hasta que la respuesta se extingue o entra en fase de habituación.

En la línea del condicionamiento operante existen numerosas técnicas, aunque lo más destacable de este paradigma es el análisis funcional que se establece de la conducta. Así pues, en la intervención de las terapias de primera generación, se eligen las conductas más relevantes asociadas al problema que se presenta y se identifican los estímulos antecedentes, así como las consecuencias asociadas a la conducta que se observa (A-B-C).