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Entrenamiento mediante biofeedback

¿En qué consiste y quienes se pueden beneficiar de esta técnica?

El biofeedback o biorretroalimentación es una técnica psicofisiológica mediante la que podemos entrenar el control de funciones corporales tales como la tasa cardíaca, la sudoración, respiración, o tensión muscular entre otras. El biofeedback permite comprobar el vínculo entre determinados pensamientos y emociones, con las reacciones de nuestro cuerpo. Ofrece por tanto un canal amplificado para observar nuestros cambios fisiológicos y de esta forma entrenar su control en el sentido deseado.

¿Cómo actúa el Biofeedback?

En el biofeedback, mediante sensores o electrodos colocados sobre la superficie corporal, se registra información sobre nuestras señales biológicas (bio), permitiendo observar el resultado mediante una pantalla o sonido en el mismo tiempo en el que se producen y en función de su intensidad (feedback). Esto permite identificar estrategias para producir el cambio en las señales fisiológicas de forma conjunta con el terapeuta. Mediante los equipos de biofeedback, la persona no recibe en ningún momento estimulación externa, sino que se limita a realizar un registro de las propias señales corporales o fisiológicas. Consiste por tanto en una técnica que no comporta riesgo alguno, empleándose tanto en niños como en adultos. Estas técnicas nos permiten identificar qué estrategias modulan con éxito nuestras respuestas corporales disfuncionales o no deseadas, así como descartar aquellas que no funcionan o identificar aquellos pensamientos o emociones que las desencadenan o que contribuyen a su agravamiento.

Por otro lado, a pesar de que normalmente se considera que no poseemos control voluntario sobre la actividad de nuestros órganos internos permitiéndonos cambiar nuestra función cardíaca, sudoración o actividad gastrointestinal, entre otras, ello no es del todo cierto. Aunque su actividad no depende de un control meramente voluntario como ocurre en el caso de movimientos amplios de partes de nuestro cuerpo, nuestra capacidad de modular tales funciones es mucho mayor de lo que normalmente se piensa. De hecho, resulta bastante claro para la mayoría de nosotros que una experiencia estresante nos pueda desencadenar algún episodio gastrointenstilnal no deseado, acelerar nuestro ritmo cardiaco o hacernos enrojecer. Poder registrar una señal biológica, ya sea visceral o motora, y obtener feedback de en qué medida funcionan nuestras estrategias para modificarlo, es el objetivo del biofeedback, y una técnica de demostrada eficacia en multitud de desórdenes psicológicos y del sistema nervioso. Tanto es así que el biofeedback se ha demostrado incluso eficaz en el entrenamiento de funciones fisiológicas y musculares no alteradas y encaminadas simplemente a potenciar el rendimiento y ejecuciones de deportistas y músicos.

El feedback o retroalimentación es por tanto una devolución de información y en el biofeedback puede ser proporcionado mediante diversas formas, tales como la visualización del propio registro o un estímulo auditivo que varía de intensidad en función del aumento o decremento de la señal corporal. Las variedades incluyen la posibilidad de integrar tareas o juegos sencillos como encestar una pelota en una canasta, de forma que la pelota alcanza el objetivo si se alcanza el cambio fisiológico o corporal deseado, proporcionando ventajas para su uso, por ejemplo, en población infantil.

¿Cuándo se ha demostrado eficaz el uso del Biofeedback?

A continuación listamos brevemente las diversas aplicaciones o desórdenes donde las técnicas de biofeedback se han demostrado eficaces y son de especial utilidad:

• Relajación. Dirigido al entrenamiento en desactivación fisiológica que nos permite alcanzar rápidamente un estado de relajación.

• Trastornos de ansiedad. Aplicación en el manejo de la ansiedad en general, trastornos de pánico o crisis de ansiedad, agorafobia o fobias específicas. Dirigido tanto a comprobar el vínculo entre nuestros pensamientos y reacciones corporales como componente de la terapia cognitivo-conductual, para comprobar nuestra capacidad de control sobre tales sistemas, así como para entrenar formas de ejercer dicho control y reducir nuestra reactividad al estrés.

• Cefalea o dolor de cabeza tensional. Mediante el biofeedback muscular empleando electromiografía la intervención se encamina a identificar los músculos que producen dolor y entrenar su relajación de forma discriminada.

• Dolor temporomandinbular. En los casos producidos por tensión de los músculos de la mandíbula, el biofeedback permite, de igual modo, dominar su tensión-relajación.

• Migraña. La migraña se ha asociado a cambios vasculares en arterias cerebrales por lo que el uso de técnicas de biofeedback mediante el registro de temperatura se aplica con éxito para reducir la intensidad y frecuencia de los episodios en determinados pacientes. El uso de biofeedback también se aplica en el tratamiento de migrañas asociadas a cambios durante el ciclo menstrual y puede ser el tratamiento de elección para el dolor de cabeza durante el embarazo, como alternativa a la medicación farmacológica durante esta etapa.

• En otros cuadros de dolor o alteraciones de la sensibilidad. Dirigido a controlar dolor o alteraciones sensitivas tras daño cerebral o accidente cerebrovascular, sensaciones molestas o dolor fantasma postamputación, y síndrome de fibromialgia, entre otros.

• Fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico. En el dolor pélvico el biofeedback se orienta a conseguir un mayor control de la musculatura del suelo pélvico, asociado a un fallo en la relajación, generalmente mediante el empleo de electromiografía. Permite tratar no sólo síntomas dolorosos, sino también determinados problemas de incontinencia.

• Aconsejable en el insomnio de curso crónico, en el que el biofeedback se orienta a reducir la activación psicofisiológica general conocida como arousal.

• Síndrome de colon irritable y otros problemas gastrointestinales. El uso de técnicas de biofeedback en el síndrome de colon irritable se orienta a asistir el entrenamiento en relajación de la forma previamente descrita, así como para actuar directamente en el entrenamiento del control de la actividad sobre el colon.

• Acúfenos o tinnitus. Es posible identificar tres subgrupos de pacientes, susceptibles de beneficiarse de técnicas de biofeedback en el tratamiento de los acúfenos o tinnitus. Generalmente, el biofeedback se encamina a disminuir la reactividad fisiológica al estrés, así como la activación fisiológica basal o Como segunda aplicación en esta población, se encamina a reducir la tensión de músculos situados alrededor de la mandíbula que es sabido que contribuyen al mantenimiento de los acúfenos o tinnitus. Su abordaje también es posible mediante el registro de la actividad cerebral a partir de electroencefalografía.

• Esquizofrenia y otros problemas psiquiátricos. El biofeedback en la esquizofrenia se orienta a controlar efectos secundarios asociados al tratamiento farmacológico y arousal así como la reactividad a estímulos estresantes.

• Hipertensión esencial. Se encamina a conseguir una adecuada regulación de la presión sanguínea y alcanzar bajos niveles de arousal psicofisiológico.

• Diabetes mellitus. Dada el conocido impacto del estrés sobre la diabetes, el entrenamiento en biofeedback se central en el control del mismo.

• En base a la hipótesis de que en la epilepsia existe un déficit en la regulación de la hiperactivación cortical, es posible entrenar su regulación mediante un aprendizaje operante y un abordaje conductual. Se lleva a cabo mediante el registro de la actividad eléctrica cerebral a partir de electrodos colocados en la superficie del cuero cabelludo (electroenfecalografía o EEG), consistiendo en una técnica de neurofeedback que actúa a nivel cerebral. Se orienta al control de ondas cerebrales.

• Daño cerebral. Tras lesión cerebral, derrame o accidente cerebrovascular (ACV), el biofeedback y neurofeedback ayudan a recuperar el control de funciones sensitivas o motoras alteradas.

• Enfermedad o fenómeno de Raynaud. Produce un fenómeno de “manos frías” acompañado de cambios de color en la piel. Se lleva a un cabo el cambio de la respuesta mediante biofeedback a partir del registro de temperatura para entrenar a la persona a regular los mecanismos de vasoconstricción y vasodilatación implicados, generalmente en respuesta al frío y estrés como factores causantes de los episodios.

• El uso de biofeedback en niños. Entre sus aplicaciones en niños destaca su uso en el tratamiento del dolor de cabeza, mediante electromiografía, y de problemas atencionales o de concentración, destacando el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA/TDAH), mediante electroencefalografía.

• Aplicaciones del biofeedback en deportistas y artistas. El rendimiento de artistas, músicos y deportistas depende fuertemente de su condición física y de la capacidad de controlar sus reacciones fisiológicas. El uso de biofeedback se orienta principalmente al control de la ansiedad y reacciones fisiológicas, así como en el control de la tensión muscular en la ejecución de destrezas motoras finas.

¿Cómo se estructura el entrenamiento mediante biofeedback?

Las técnicas de biofeedback pueden emplearse de forma aislada o como un componente de intervenciones más amplias. De este modo puede ser utilizado con la finalidad de producir cambios neurofisiológicos actuando directamente sobre el sistema nervioso, o como componente para llevar a cabo la reestructuración cognitiva, e incluso para acelerar y conseguir un mayor dominio en el aprendizaje de estrategias de relajación. A su vez, el número de sesiones puede verse considerablemente reducido si se combinan sesiones presenciales con el terapeuta, y sesiones diarias individuales, lo que dependerá de la disponibilidad y portabilidad de los equipos de biofeedback requeridos en cada caso, y las medidas o sistema fisiológico sobre el que actúe.

¿Qué respuestas o sistemas fisiológicos se pueden entrenar mediante el biofeedback?

El registro psicofisiológico que puede llevarse a cabo en protocolos de tratamiento mediante biofeedback que incluyen la actividad de multitud de respuestas, siendo las más comunes el registro de la actividad de glándulas sudoríparas o respuesta galvánica de la piel, ritmo cardíaco y flujo sanguíneo, actividad gastrointestinal, actividad muscular, temperatura, actividad eléctrica cerebral, o respiración, entre otras. La selección de la medida fisiológica a entrenar dependerá del sistema que se encuentre alterado, de la necesidad de cambiar la activación general (arousal) o reactividad a estímulos, de las reacciones predominantes en cada persona, o de aquellas que es sabido que se asocian a estados subjetivos concretos.

En próximas entradas al blog comentaremos de forma individualizada las distintas aportaciones de las técnicas de biofeedback. Si deseas saber más sobre sus aplicaciones o consultar con los profesionales de Mentalment en qué medida puedes beneficiarte de estas técnicas, contacta con nosotros aquí. Nos encontrarás en Palma de Mallorca, en la calle San Miguel.